Episode #2

Vivos se los Llevaron. A conversation with Andalusia K. Soloff.

Transcription and translation by Teresa Carmona Lobo

Jayson Maurice Porter : Hola, mi nombre es Jayson Maurice Porter y hoy estoy aquí con la serie de Noria México y América Central La violencia toma lugar, estamos aquí nuevamente para centrarnos en temas de género, geografía y violencia de género, particularmente violencia contra las mujeres en México y América Central y es un honor y un placer tener hoy con nosotros a Andalusia K. Soloff autora de Vivos se los llevaron buscando a los 43 de Ayotzinapa, novela gráfica ilustrada por Marco Parra y Anahí Galaviz.

¿Cómo estás Andalusia, cómo están las cosas en México?

Andalusia K. Soloff : Bien, gracias por tenerme aquí es un placer charlar contigo. Acabo de regresar estuve trabajando en Acapulco y en Tixtla, después estuve en Matamoros y ahora de vuelta en la Ciudad de México y bien, sabes que estamos en tiempos de pandemia, pero las cosas definitivamente toman mejor ritmo en octubre que siempre es un mes ocupado con conferencias y talleres, así es que supongo que ya estamos todos bien adaptados a este mundo digital entendiendo que, desafortunadamente, no podemos vernos en persona. Así es que tenemos que seguir dialogando, gracias por invitarme.

J.P.: Por supuesto, estoy seguro que escucharemos más acerca de cómo te has ajustado al mundo digital porque tú eres muy adepta a comunicarte en plataformas tan diversas y de maneras tan distintas, presentando esta novela gráfica tan oportunamente es otro gran ejemplo. Así es que estás regresando de Acapulco, Tixtla después fuiste a Tamaulipas andas por todos lados, incluso antes de escribir el libro fuiste conocida por tu experiencia en Guerrero.

Cuéntanos un poco acerca de tu trabajo antes de que empezarás a trabajar sobre Ayotzinapa.

A.S.:  Claro que sí. Soy originaria de la ciudad de Nueva York y he estado viviendo y trabajando en México durante los últimos 10 años.

Hace alrededor de 8 años viajé a Guerrero a una reunión de la comunidad de medios de comunicación, solía hacer bastante trabajo en radio y medios comunitarios, lo hice para ayudar a las comunidades que resistían a las concesiones mineras que estaban por llegar a esa área ya que básicamente cambian por completo el estilo de vida de la comunidad.

Recuerdo haberme reunido con la policía comunitaria la CRAC en el pueblo de San Luis Acatlán en la costa de Guerrero, y esa fue una de mis primeras experiencias con los medios comunitarios reuniéndome con personas de diferentes partes de Guerrero. A partir de entonces, creo que fue en el 2012 que tuve una conexión muy cercana con Guerrero ya que en 2011 dos estudiantes de Ayotzinapa fueron asesinados por la policía en una protesta que realizaban y también viajé a Ayotzinapa para reportar sus muertes y la escuela me intrigó muchísimo, esta bellísima escuela, en el medio de la nada, con todos estos murales revolucionarios, y estos estudiantes con una sólida formación política, estudiantes de todas las áreas de Guerrero, muchos se han convertido en maestros en otras partes del estado y me han invitado a visitarlos.

Así es que al tener la oportunidad de conocer a las personas y viajar, también he podido escribir muchas historias de distintos tipos a lo largo y ancho de Guerrero, a una de las que he dedicado la mayor parte del tiempo y que todavía no ha salido, pero es un documental llamado La caída de la amapola, esto es porque hay dos regiones completas en Guerrero: la región Sierra que es montañosa y cercana a Michoacán y la región de la montaña cercana a Oaxaca y Puebla. En ambas regiones uno de los principales cultivos y medio de supervivencia para las personas, es el cultivo de la amapola, me interesó saber qué sucedió cuando el fentanilo llegó al mercado y sustituyó a la amapola, así es que en ese lugar donde la gente contaba con la producción de amapola, qué iban a hacer entonces, ya que antes el kilo de amapola se vendía en alrededor de $1200 US, lo que ayudó a mejorar la economía local de estas personas, que casi todas son de estas comunidades que en su mayoría son comunidades indígenas muy pobres y aisladas, donde se dan pocas cosechas, ya que están muy zonas montañosas muy altas donde hace bastante frío y de pronto el precio cayó hasta $150 US, así es que quise explorar lo que sucede a estas personas.

Es una investigación similar a la que hizo Noria acerca de este mismo tema, me centré en tres historias: la de una mujer joven que migró a los campos del Norte de México a trabajar como jornalera piscando uva, dejando atrás a su niño pequeño, la de un hombre que había sido migrante en Nueva York y, de hecho, vivía cerca de donde yo crecí, lo cual nos conectó, él sigue intentando hacer su vida cultivando amapola y maíz; y luego otra acerca de un hombre que dejó el mundo de la amapola una vez que ya no pudo vivir de ella e  intentó llegar a los Estados Unidos a trabajar y fue deportado, intentó todo tipo de trabajo, nada le resultó y a la larga entró al mundo del crimen organizado y hoy es sicario.

Mi documental, cuenta estas tres historias, tendría que salir pronto en The Intercept y con suerte el año que viene saldrá una versión más larga que se mostrará en el circuito de festivales de cine. Esa es una de las historias principales en que me centré y también el trabajo en la región de la montaña, investigando acerca de matrimonio forzado y matrimonio de niñas y jovencitas que son obligadas a casarse.

Creo que es una historia muy delicada para un reportaje ya que, con frecuencia, personas como yo, de los Estados Unidos o del mundo occidental o de privilegio blanco llegan y dicen : miren esto, ya sabes, las  personas  indígenas y sus malas costumbres y yo nunca querría hacer una historia así pero empecé a interesarme más en la historia cuando me enteré que había muchas mujeres indígenas que se estaban rebelando contra esos matrimonios forzados y me centré en entrevistarlas y contar sus historias o ellas mismas contaron sus propias historias acerca de lo que estaban haciendo para terminar con los matrimonios forzados en las comunidades indígenas en las montañas de Guerrero, sucedió que ellas conocieron a una mujer que fue obligada a casarse muy joven y al final su esposo se divorció de ella, la familia del esposo la demandó  argumentando que debía reembolsar el dinero gastado en la boda, ella tenía el sueño de ser abogada y ayudar a otras mujeres como ella misma a salir de esa circunstancia, y luego me enteré que hay mujeres en todo Guerrero, tanto en Acapulco como en Chilpancingo que habían escapado a ese tipo de matrimonio forzado y que después también ayudaban a otras mujeres en estas ciudades y también las ayudaban a denunciar violencia doméstica y cualquier otro tipo de violencia de género que enfrentaran.

Esas son algunas de las historias que he reporteado en Guerrero, así podría contar muchas más y finalmente estoy en shock con Cacahuatepec, que forma parte de Acapulco, y quieren construir una presa ahí, esta comunidad es un claro ejemplo de lo que sucede cuando llega un megaproyecto y verdaderamente divide a la comunidad, durante los últimos veinte años la comunidad ha estado luchando contra la presa en el Río Papagayo. No se ha construido la presa porque la resistencia por parte de la comunidad, que verdaderamente quiere que se cancele, pero la concesión para construirla existe, en ese tiempo la comunidad se ha dividido, más de una docena de personas han sido asesinadas, de hecho, fui a esta comunidad, no para centrarme en la historia de la presa sino para centrarme en lo que sucede cuando niñas y niños no tienen acceso a la educación, no tienen acceso al internet y apenas hay televisión, que es el medio por el que se imparten clases ahora, ya que durante la pandemia en México no hay clases presenciales y así es que fui para hacer una historia centrada en lo que las niñas y niños están haciendo y cómo es que están estudiando y las dificultades que enfrentan.

J.P.: Wow, esa es una tremenda serie de experiencias de muy amplio alcance. Volviendo al 2008 y 2011 con el asesinato de los dos estudiantes de Ayotzinapa y después con la relación que has tenido con las familias y con otros estudiantes y maestros de la escuela, quiero decir, es increíble ver lo que tus historias te han dado y es muy estimulante ver hacia donde conducen. Esperamos que ese documental salga pronto.

Nos encantaría escuchar más sobre la derivación del sicario, la mujer jornalera y la conexión entre el fentanilo y el trabajo que también Noria ha hecho, me da mucho gusto que tú también hayas hecho esa conexión, este es el inicio del bang así es que entremos de lleno en la sustancia de la conversación para que podamos destacar el trabajo que nos tiene hoy aquí. Para situar a la audiencia en el momento y que comprendan lo que sucedió hace seis años el 26 de septiembre, cuéntanos qué fue lo que sucedió o lo que tu supiste que sucedió ese 26 de septiembre cuando empezaste a trabajar en el caso.

A.S.:  Sí claro. El 26 de septiembre del 2014 un grupo de estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, ubicada en Tixtla, Guerrero, viajó a la ciudad de Iguala a tomar unos autobuses, algo que puede resultar muy extraño para los estadunidenses, tomar autobuses, pero los estudiantes que son de escasos recursos y la escuela que no tiene sus propios autobuses o transporte, tienen este acuerdo tácito con la compañía de autobuses en que los estudiantes pueden llegar a la terminal de autobuses y piden prestadas las unidades por unos días y, de hecho, la compañía les presta el autobús con todo y chofer en el entendido de que lo cuidarán.

Esto sucedió una semana antes de la manifestación en conmemoración de la masacre de 1968 en Tlatelolco en la ciudad de México y cada año, los estudiantes de Ayotzinapa y otros estudiantes de otras escuelas normales pertenecientes a la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México. FECSM viajan a la cd. de México, así es que la noche del 26 los estudiantes de Ayotzinapa habían ido a Iguala para ver si podían tomar los autobuses que usarían esa semana el 2 de octubre para poder viajar a la manifestación en la Cd. De México. Con frecuencia la gente dice que en ese momento ya iban rumbo a la manifestación, pero es incorrecto.

De cualquier modo, viajaban rumbo a Iguala y después de tomar los autobuses se sucedió una serie de ataques en varios puntos, de hecho, esa noche fueron diez ataques diferentes que involucraron tanto a la Policía Municipal de Iguala como a la de Cocula y las de otros pueblos cercanos, también estuvieron presentes la Policía Federal y el Ejército y al final, los estudiantes, fueron 43 estudiantes los que se llevó la policía y tres estudiantes asesinados, un estudiante, Aldo recibió un balazo en la cabeza y hasta la fecha, seis años después, sigue en estado de coma, otras tres personas fueron asesinadas, un jugador de fútbol que viajaba en un autobús al final de un partido, el chofer de ese autobús y una mujer que pasaba por ahí, así es que esa fue una noche de extrema violencia.

No se trató únicamente de un ataque, cómo mucha gente piensa, fueron 10 ataques, hubo mucha coordinación entre diferentes fuerzas del Estado, todo esto que cuento ahora, al principio no lo sabía y es importante destacar que aún hay muchas cosas que desconocemos, lo que sí sabía desde el principio, cuando empecé a reportear el caso, un día después de los ataques, es que 57 estudiantes habían sido desaparecidos, que varias personas habían sido asesinadas y no se sabía qué había sucedido. Debo decir que, en ese momento, aunque ya había visitado Guerrero, no tenía tantas conexiones y aunque desde los primeros días tenía interés en ir, también estaba un poco asustada de ir sola y no tenía con quién ir, así es que me tomó algunas semanas convencer a otras reporteras y reporteros que fueran conmigo y todos me decían, sí, mañana vamos, pero lo postergaban y al final, me dije, voy a ir sola pues nadie quiere venir conmigo.

Decidí ir sola y de hecho viví en la escuela durante un tiempo y trabajé con el colectivo Subversiones que es un medio comunitario y ayudábamos a los estudiantes con una estación radio comunitaria que tenían así que viví en la escuela y viajé con los estudiantes y las familias a todas las acciones que llevaban a cabo y todo el tiempo se involucraban en acciones directas , sabes, manifestaciones en los palacios de gobierno, en los cuarteles militares, una de las cosas que más me impactó fue que iban a todos los pueblos de Guerrero de donde son originarios los estudiantes desaparecidos y ahí te das cuenta de que no sólo desaparecieron a un hijo sino que desaparecieron al hijo de todo un pueblo de dónde salían maestros, toda su vida habían sido sus vecinos, sus hermanos, sus hermanas y podías ver el impacto de la desaparición forzada en comunidades enteras y en ese momento daba la impresión de que algo estaba por cambiar en Guerrero.

Había al menos 50 ayuntamientos tomados por activistas en solidaridad con las familias, exigiendo que encontraran a los 43 estudiantes y algunos lugares empezaba a haber asambleas comunitarias declarando que querían cambiar al gobierno y que no creían en partidos políticos, así que parecía que en verdad era el momento. Algunas personas a las que entrevisté se referían a que esa era la gota que derramó el vaso para un cambio en Guerrero. Tristemente, después de todos estos años puedo decir que el cambio no sucedió y probablemente 43 estudiantes podrían ser desaparecidos mañana y existiría la misma impunidad y la misma violencia, pero en ese momento, que fue un momento muy poderoso, documenté todo eso durante varios meses, pero principalmente para medios internacionales como AJ+ de Al Jazeera, para Vice, BBC, Waging nonviolence y muchos otros medios muy diversos, pero sentía que ni uno sólo de esos medios y ningún reportaje de los que hice, realmente podían capturar la verdadera esencia de lo que una desaparición le hace a un integrante de la familia, cómo les carcome por dentro, las familias no quieren comer ni beber porque no saben si su hijo come o bebe, no quieren dormir porque no saben si sus hijos desaparecidos pueden dormir.

Así que esta tortura constante de parte del gobierno que les decía que habían encontrado los cuerpos en el monte o que los habían encontrado calcinados en un tiradero de basura aun cuando no existía evidencia científica de que fueran los estudiantes los calcinados en el basurero. Así que ver el impacto constante que eso tenía en las familias y también al darme cuenta de que muchos de los libros y documentales que estaban saliendo estaban mucho más centrados en los estudiantes, tanto en los estudiantes desaparecidos como en la escuela y también en lo que verdaderamente había sucedido aquella noche.

Había pocos libros o documentales centrados en las propias madres y padres, por eso quise hacer un proyecto de largo aliento, uno que verdaderamente se centrara en el andar de las madres y los padres y ahí fue que surgió la idea de hacer una novela gráfica. Siempre me gustaron mucho las novelas gráficas, habiendo abandonado la carrera universitaria como en el 2000, me mudé a Pittsburgh y todo el tiempo me la pasaba en la biblioteca que tenía la primera colección en los Estados Unidos de novela gráfica para adultos, y me asombré ante todas las cosas sobre la historia del mundo que podía leer y aprender. Leí a Joe Sacco y supe de Bosnia y Serbia y después, leyendo a Marjane Satrapi y Persépolis y Maus, verdaderamente me obsesioné con la novela gráfica. Más adelante, después de muchos años de vivir en México, debo decir que me olvidé de su existencia porqué México tienen tantas tradiciones gráficas y tiene comics y caricatura política pero no tiene novela gráfica en un sentido periodístico o histórico.

Me olvidé de su existencia hasta que vi un tweet sobre una novela gráfica acerca de un conflicto en África y fue como que se prendió un foco en mi cabeza y supe que lo que tenía que hacer era una novela gráfica sobre Ayotzinapa, no sólo por hacer algo diferente que nadie más estaba haciendo, pero también pensé que eso sería lo que le interesaría a los lectores en los Estados Unidos y en el mundo para saber más sobre este caso en el que quizá no tenían interés, pero por tratarse de una novela gráfica estarían más interesados.

Pero entonces caí en la cuenta de que la primera la hicimos como un fanzine que auto publicamos, hicimos una edición en offset y esa versión la distribuimos en México y vimos que había toneladas de interés en contar este tipo de historias ilustradas y tanto las familias como los estudiantes estuvieron muy interesados, una mamá, Minerva Bello del pueblo de Omeapa, Guerrero, me dijo que de verdad le gustó porque no sabía leer muy bien,  ya que  no fue ni a la primaria y pues no podía entender los gruesos reportes que salían sobre el caso, pero que sí le gustó ver las ilustraciones de nuestro fanzine y que podía entenderlo mejor. El libro se lo dediqué a ella ya que, desafortunadamente no alcanzó a verlo, pues murió de cáncer y de la angustia de no saber dónde está, su hijo desaparecido, Everardo González; entonces entendí que en México, en verdad hay un gran público para la novela gráfica y fue un poco después que pudimos hablar con Penguin Random House quien decidió publicar el libro en México y después se distribuyó en todo país y alrededor del mundo.

J.P.: Eso es tremendo, los niveles que nos presentas. La manera en que llegas a la novela gráfica y en especial, el hecho de que no sólo es accesible pero también popular, es increíble, parece que también has aprendido tanto desde 2014, sabes, desde el día en que empezaste a investigar esa atrocidad y tu experiencia está allí desde el primer momento y la manera en que lo describes es increíble, cómo no se trata únicamente de la desaparición de un hijo para una familia sino para todo un pueblo, y en ocasiones para una región entera y es increíble que te hayas centrado en las madres y los padres.

¿Puedes hablarnos un poco más acerca de esto, y cómo después te centraste en las madres en particular, y lo que aprendiste del caso conforme investigabas más y entonces también empezaste a escribir el libro, particularmente desde que tuviste ese momento de claridad que hoy nos compartes?

A.S.: Sí, claro. Me centro bastante en las historias a través de los ojos y de las palabras de María de Jesús Tlaltempa, madre de José Eduardo Bartolo Tlaltempa de Tixtla, Guerrero, que de hecho vive muy cerca de la escuela y fue una de las primeras mamás que me habló cuando estuve en la escuela.

De parte de las familias había mucha aprehensión hacia la prensa y también por la represión, de lo que pudiera sucederles, amenazas, etcétera, así es que muchas no querían hablar con la prensa y ella, al darse cuenta de que soy extranjera, habló conmigo y me preguntó de dónde era y le dije que de Nueva York y ella me dijo que querían que su historia llegara hasta allá, que se conociera en otros países porque aquí nunca habrá justicia.

Desde el principio ella tenía eso muy claro, que, si la historia se quedaba en México, no habría justicia para ellas ni para sus hijos y desde el principio empecé a hablar con ella, y después, fue un día de elecciones en Guerrero en junio de 2015, las familias llamaron a boicotear las elecciones, pues cómo vas a actuar como si no pasara nada cuando nuestros hijos siguen desaparecidos, sabes, hay cientos de personas desaparecidas en Guerrero y quieren seguir con los mismos partidos políticos y pues llegó ese momento en que los estudiantes boicoteaban elecciones, también las familias quemaban las urnas, sabes, eran momentos mucho muy intensos.

Recordé que la policía había atacado, en esta misma autopista, a los estudiantes que intentaban llegar a Chilpancingo y también a los padres y las madres y poco después de eso, María estaba en medio de la autopista y yo estaba haciendo un video para Al Jazeera, cuando le pregunté qué pasaba y me dijo, me preguntó ¿Por qué quemar unas urnas es un crimen, pero desaparecer a una persona no es un crimen? ¿Por qué atacaron a nuestros hijos?

Y lo dijo con tal elocuencia y tal convicción y fue como que en ese momento un segundo foco se me prendió en la cabeza y supe que ella tenía que ser la personaje principal de mi libro y que ella podía contar la historia de la travesía de una madre y de todo lo que ha hecho por su hijo, y para mí, creo, yo no tengo hijos y pues no tengo esa experiencia de todo lo que inviertes en tu vida desde antes del nacimiento hasta el momento en que puedes mandarlo a la escuela, y lo duro que trabajas para lograr mandarlo a la escuela y tan sólo recordar esas conversaciones y cuando me mostraba las fotografías de su hijo a lo largo de su vida y cómo los doctores le habían dicho que nunca podría tener un hijo y después él nació y ella quería ser maestra de inglés y estaba estudiando para serlo pero no le fue posible seguir con esa educación y aun sin educación ella es una persona muy educada, es muy articulada al hablar y en realidad sabía que aun sin tener acceso a una educación superior ella quería que sus hijos sí tuvieran ese acceso y así fue que empecé a pasar más tiempo con ella y también fui viendo cómo antes había trabajado como vendedora ambulante, por esos días vendía elotes  y vendía productos Avon y después se convirtió como en la vocera del movimiento, al principio había sólo voces de hombres y de los padres y al paso del tiempo podías ver que las madres empezaron a jugar un papel más importante y de hecho, ella estuvo en la sede de las Naciones Unidas en un congreso indígena sobre los estudiantes desaparecidos y lo sucedido pues muchos de los estudiantes vienen de familias indígenas, ella misma proviene de una familia indígena así que ella dio su  palabra allí y después también viajó a Europa para hablar sobre el caso de Ayotzinapa y mantuvimos una relación estrecha.

Recién la visité en su casa en Tixtla y pude ver a sus dos hijos estudiando en sus computadoras, pues no tienen clases presenciales y una cosa que realmente me afectó fue que me mostró los tenis de su hijo, sabes, sus tenis que lo esperan a que vuelva a casa, y su laptop esperando que un día pronto regrese a casa y también me habló de cómo de verdad le gusta mucho el libro  y cómo ayuda a que otras personas entiendan el caso y cómo la gente siempre se lo pide prestado y ella les dice que, que si se los presta no se lo van a devolver y cómo otra cosa que le gusta es que el libro ayuda a mantener el caso vigente en la prensa, sabes, cada vez que me entrevistan sobre el libro le recuerda a la gente que se trata de un caso abierto, que los estudiantes siguen desaparecidos, que después de seis años no se sabe nada de su paradero, el libro ayuda a mantener el caso, la gente sigue hablando del caso.

J.P.: ¡Uf, eso es tremendo, y sus palabras: por qué quemar una urna es un crimen y la desaparición no lo es!

Eso es poderoso, sabes, eso habla por ella y la manera en que te centras en ella en el libro marca un punto de inflexión, siento que la novela gráfica es circular así es que es fabuloso cómo te inspiró y siento que tú puedes inspirar otras  novelas gráficas desde la perspectiva en que tú lo hiciste al centrarte en María de Jesús, aunque ella no fue la única mamá en la que te centraste.

¿Nos puedes contar más?

A.S.: Sí, claro. También me centré en Don Benito y lo hice, bueno es que también es real que cuando estás reporteando alguna tragedia o cualquier otro caso, tú como persona tienes cierta conexión con otras personas, sabes, así es quizá hay 43 familias y las conozco a todas, hace poco, en el sexto aniversario finalmente pude entregarle su copia del libro a cada una de las familias pues a causa de la pandemia no había sido posible verlas antes y las acciones que teníamos con las familias fueron canceladas, pero finalmente pude entregarle el libro a cada una, y pues , por supuesto que yo, como periodista,  construí una relación más fuerte con la familia Guerrero que es de Omeapa, que está como a las afueras de Tixtla y es un área rural y es donde se produce el mezcal, es muy bella y el mezcla es buenísimo, de hecho lo vendíamos para auto financiar el libro, porque siempre fue un proyecto auto financiado,  hasta que lo tomó Penguin Random House, nunca quisimos recibir dinero del gobierno ya que  se trata de represión por parte del gobierno y aunque hay bastante financiamiento del gobierno para las artes en México nosotros decidimos que no queríamos ese financiamiento así es que vendíamos mezcal de ese pueblo para financiar el libro.

Bueno, de cualquier modo, volvamos con Don Benito y pues lo conocí a través de otra familia de maestros, eran entrenadores de básquetbol en la escuela y solían organizar torneos de básquet en los pueblitos y también ayudaron a organizar un evento en el que los estudiantes se disfrazaron de payasos para despertar conciencia sobre los estudiantes desaparecidos, este episodio de los payasos también está en el libro.

En ese tiempo en que la familia que hizo esos eventos de los payasos y del básquetbol, cuando me llevaron a Omeapa, muy pocas familias permitían que los reporteros visitaran sus casas, sabes, y cuando me abrieron las puertas de su casa, y es que en ese pueblo tan pequeño  hay tres familias que tienen un estudiante desaparecido y una cosa que en verdad me impactó acerca de Don Benito es que su hijo no sólo desapareció sino que además los medios lo habían asesinado, más que nada después de lo que decían de los otros estudiantes pues habían creído que su hijo era el estudiante al que habían arrancado el rostro que, de hecho, era Julio César Mondragón, pero les habían dicho que se trataba de su hijo Jhosivanni y pues tuvo que asistir a la morgue y dado que el cuerpo no tenía un rostro, no podía reconocerlo, se parecía en partes, la altura, el color de la piel parecían los de su hijo, así es que tuvo que abrazar a este cuerpo que tenía delante y tratar de determinar si era su hijo y al abrazarlo supo que no, dijo este no es mi hijo y al salir dijo a todos, no es mi hijo, pero le insistieron, no, no, no sí es tu hijo y tienes que volver a la morgue.

Cuando volvió, la esposa de Julio César Mondragón, que hacía una semana acababa de tener una hijita y que estaba allí,  le dijo:  no es su hijo, es mi esposo y pues en ese momento él se sintió aliviado y muy triste de que era el esposo de esta mujer y la historia es tan conmovedora y tan horrible, sabes, algo que esperamos que nunca nadie tenga que hacer, abrazar un cadáver para tratar de determinar si se trata de tu ser amado, si es tu hijo o no, y entonces empecé a documentar esta historia más de cerca, también pienso que representa todo, él mismo había sido un migrante en los Estados Unidos, varios de los hermanos de Jhosivanni habían sido migrantes en E.U. y eso muestra que Ayotzinapa es una de las pocas opciones que tienen  los jóvenes para estudiar en Guerrero y la otra es migrar a los Estados Unidos y trabajar como albañiles o en algún otro trabajo indocumentado.

Así es que pienso que su historia representa mucho y luego, con el paso del tiempo hubo otros sucesos que se centraron precisamente en su hijo, pues se encontró un hueso que creían que pertenecía a él, lo cual resultó ser falso y que tan sólo era una posibilidad. Creo que muestra el tipo de tortura emocional que ejerce el gobierno con la desinformación y la manera en que afectó a su familia. Otra cosa es que cuando estás haciendo una novela gráfica, cuando estás escribiendo el guion, constantemente necesitas volver para obtener más detalles y como de hecho no había teléfono ni internet en los lugares donde viven, hoy, a seis años ya hay pero en ese momento no había, así es que su hija, Nayeli, hermana de Jhosivanni, y quien también es parte del libro, ella me ayudó muchísimo pues vivía en Tixtla y tenía servicio de teléfono así es que me ayudaba con los detalles que yo necesitaba sobre las primeras llamadas que recibieron, cómo empezaron la búsqueda de su hermano, así es que me ayudó a reconstruir mucho de lo que había sucedido en el caso de su hermano.

Cuando volvió, la esposa de Julio César Mondragón, que hacía una semana acababa de tener una hijita y que estaba allí,  le dijo:  no es su hijo, es mi esposo y pues en ese momento él se sintió aliviado y muy triste de que era el esposo de esta mujer y la historia es tan conmovedora y tan horrible, sabes, algo que esperamos que nunca nadie tenga que hacer, abrazar un cadáver para tratar de determinar si se trata de tu ser amado, si es tu hijo o no, y entonces empecé a documentar esta historia más de cerca, también pienso que representa todo, él mismo había sido un migrante en los Estados Unidos, varios de los hermanos de Jhosivanni habían sido migrantes en E.U. y eso muestra que Ayotzinapa es una de las pocas opciones que tienen  los jóvenes para estudiar en Guerrero y la otra es migrar a los Estados Unidos y trabajar como albañiles o en algún otro trabajo indocumentado.

Así es que pienso que su historia representa mucho y luego, con el paso del tiempo hubo otros sucesos que se centraron precisamente en su hijo, pues se encontró un hueso que creían que pertenecía a él, lo cual resultó ser falso y que tan sólo era una posibilidad. Creo que muestra el tipo de tortura emocional que ejerce el gobierno con la desinformación y la manera en que afectó a su familia.

Otra cosa es que cuando estás haciendo una novela gráfica, cuando estás escribiendo el guion, constantemente necesitas volver para obtener más detalles y como de hecho no había teléfono ni internet en los lugares donde viven, hoy, a seis años ya hay pero en ese momento no había, así es que su hija, Nayeli, hermana de Jhosivanni, y quien también es parte del libro, ella me ayudó muchísimo pues vivía en Tixtla y tenía servicio de teléfono así es que me ayudaba con los detalles que yo necesitaba sobre las primeras llamadas que recibieron, cómo empezaron la búsqueda de su hermano, así es que me ayudó a reconstruir mucho de lo que había sucedido en el caso de su hermano.

J.P.: Wow, ese es un punto muy relevante, sabes, destacar cómo fue que Don Benito tuvo que vivir la muerte de su hijo dos veces, me parece que esa es la narrativa que con frecuencia escuchamos, la historia de Guerrero, la muerte de Juan Escudero dos veces, está el libro que ha salido sobre la muerte, también dos veces de Vicente Guerrero, el libro no está terminado aún, sabes, el héroe de Tixtla, sabes, es muy difícil lograrlo, es difícil saber cómo responder a algo así y es tremendo atraer la atención de tantos públicos.

Tengo una pregunta sobre tu experiencia en los medios y la radio comunitaria dado que esos fueron tus inicios y también parece que fue una vía para ti cuando empezaste a trabajar en Ayotzinapa, conforme empezabas a escribir el libro cómo evolucionó, de qué distintas maneras.

¿Todavía mantienes conexiones con la radio y los medios comunitarios?

A.S.: Seguro. Para ir un poco más atrás, una pequeña anécdota. De hecho estudié periodismo, me volví periodista por la radio comunitaria, era DJ desvelada de música punk rock y hip-hop y en mi show solía hablar mucho sobre política, que era como una estación de la comunidad universitaria donde yo no era estudiante, sólo era parte de la comunidad y el director de la estación me dijo, si vas a hablar sobre política todo el tiempo, por qué no consigues un nuevo show, y le dije que sí, que estaba bien, dame uno, eso fue más o menos en el 2003 o 2004.

Así fue que me hice periodista, a través de la radio comunitaria y a lo largo de los años he aprendido a ser una mejor periodista. Además pienso que una diferencia en la radio comunitaria es que estás mucho más conectada con los movimientos sociales y lo ves como un medio para ayudar a los movimientos sociales y creo que mientras trabajo en este libro, sabes, publicado por Penguin Random House, es un proyecto autónomo y colectivo que trabajamos en equipo, Anahí y Marco y yo y antes hubo otros participantes en este proceso colectivo, creo que se trata de que estás haciendo algo que no es sólo por el trabajo, sabes, así que durante muchos años, en los medios comunitarios nunca recibí un pago, de hecho mientras estuve en medios comunitarios, trabajé como mecánica de bicicletas para poder pagar mi renta y los medios comunitarios era lo que hacía por pasión y pues ahora sí recibo pago por mi trabajo como periodista, periodista independiente y aun así mucha gente piensa, sabes, que publicamos este libro que está dando la vuelta al mundo y que estamos ganando un montón de dinero y no es así, nosotros, quienes publicamos libros, sabemos que no se gana dinero, de hecho es al contrario pero puedo decir que el libro es mi pasión por lo que lo financié durante años con otros trabajos como periodista, y lo veía como tipo otro proyecto de un medio comunitario con esa necesidad de contar la historia y hacerlo desde un ángulo muy cerrado y sólo contarla como una forma de acompañar a las familias, sabes, y pienso que también tiene que ver con  la manera en que te acercas a las víctimas de la violencia, sabes, mientras que hay un momento en que estaba yo en la escuela cuando Uriel, que aparece en el libro como un sobreviviente y recuerdo que estaba contando una historia o estaba en una manifestación en la escuela o una marcha cuando se derrumbó  y empezó a llorar y bajó del estrado y lo que la mayoría de los medios hicieron fue seguirlo y plantarle las cámaras en la cara  y él lloraba  y los medios le pedían que dijera algo y pues yo decidí no acercarme pues si él había abandonado el estrado era porque no quería hablar, y pues porqué habían de seguirlo los medios.

Así que creo que en gran parte se trata de lo que decides reportear y de cómo te acercas a las víctimas de la violencia y creo que si tú en los medios comunitarios siempre te ves a ti misma como no queriendo, sabes, como una especie de extensión de la comunicación de un movimiento social. Lo que creo, ahora que estoy más metida en el mundo del periodismo, ya no me veo así necesariamente, pero sí veo que mi trabajo está ayudando a los movimientos sociales y de ninguna manera intento ser objetiva porque no lo soy, no estoy diciendo, oh quiero contar toda la historia y porqué la policía abrió fuego aquella noche, aunque hay trabajos muy útiles como, sé que también entrevistaste a Daniela Rea quien escribió La Tropa, que trata acerca del porqué los soldados matan, así que creo que tener esa perspectiva es valioso pero por lo general esa no es la perspectiva en la que me centro y para volver a la importancia de los medios comunitarios, se trata de hacer llegar esta información a la gente y no de centrarse en que sea del interés de un medio de comunicación que hace dinero a partir de sus suscriptores o vendiendo periódicos, o de la gente que ve televisión, se trata de mucho más.

Quise hacer este libro para transmitir el mensaje y no ser parte del interés comercial de nadie.  Y ahora una última anécdota de la radio comunitaria. El libro salió en diciembre del año pasado y fue  lanzado ampliamente en este 2020 pero se imprimió el año pasado en que fui a dar un taller en la comunidad de Xochistlahuaca, Guerrero, que es un comunidad costera de la montaña y presenté el libro en el aniversario de su estación de radio, Radio Ñomndaa y mientras presentaba el libro había un intérprete en idioma amusgo, que es la lengua indígena local, hablé de cómo la gente joven estaba muy interesada en el libro y querían leer la historia aun cuando normalmente no les gusta leer y al poco rato llegó un padre a la estación de radio diciendo que quería comprar el libro para sus hijos. Eso fue increíble, lo escuchó en amusgo por la radio y entonces llegó a comprar el libro.

Esa fue una historia muy dulce de la radio comunitaria de cómo puedes compartir la novela gráfica, aunque las imágenes no puedan verse por la radio, pero aun así se puede compartir.

J.P.: Wow, eso permitió la presentación y ser escuchada y después tener la interacción con ese padre, hablaste del acceso en niveles tan variados, realmente nos hablaste de cómo la comunidad ha dado forma a esto, tu estética reflejada en el libro y luego la formación del libro que se financió con la venta de mezcal y que tuvo esos motores, me refiero a las familias de Tixtla.

Es un gran honor que estés hoy aquí porque realmente siento que esta perspectiva no sólo ha dado forma al discurso sobre Ayotzinapa, sino que me refiero a discursos aún más amplios, quiero decir, tu perspectiva al trabajar en Teen Vogue en años recientes, tú has sido fundamental en el cambio en la conversación política que esa increíble publicación está teniendo en este momento, y eso sin mencionar a Vice y la BBC, pero es Teen Vogue que viene a mi mente.

Honestamente no se si estaríamos teniendo esta conversación ahora si no te hubiera conocido hace algunos años comiendo chilaquiles y charlando sobre novelas gráficas, quiero decir, siento que has inspirado la manera en que la gente tiene estas conversaciones y cómo es que las conversaciones empiezan tomando en cuenta a la comunidad.

Y pues a la audiencia le digo que espero que tomen algo de esta  inspiración, ella ha sido más que honesta en cuanto a su relación con la universidad y con el estudio del periodismo. Estar en el lugar que hoy ocupas y haber influido en distintas plataformas, es un placer tenerte aquí.

Así es que terminamos con tu libro que, en términos de su alcance, muy pronto saldrá en noruego. ¿Es correcto?

A.S.: Es correcto. Acaba de salir en noruego, poco antes de hablar contigo hice una presentación para una clase en Noruega, no hablo noruego, hablé en inglés y es que salió en noruego porque a lo largo de los años en Noruega ha habido delegaciones de activistas de derechos humanos que han visitado México y han participado en la exigencia de justicia en el caso de los 43 estudiantes, pero también en otros casos como las luchas de pueblos indígenas.

También a través de los medios comunitarios conocí a algunas de las personas que participaron en algunas de esas delegaciones y me buscaron para decirme que están empezando un nuevo medio editorial, no se dice así pero no importa, es el español en mi cabeza, así es que este editor se centrará en publicar material de América Latina en noruego y pues que querían saber si podían reproducir mi libro y, es gracioso porque estoy trabajando en terminar la traducción al  inglés y es bastante difícil ya que los estudiantes utilizan un montón de términos locales e incluso términos muy básicos como tía, que utilizan para dirigirse a las madres de Ayotzinapa aunque no son sus tías, pero sí lo son porque las consideran como de su familia, y entonces cómo traduces eso, pues si pongo tía en inglés, probablemente nadie va a entender eso, así es que la traducción al inglés me he sido muy difícil y entonces es una ironía porque la traducción al noruego fue mucho más rápida y el libro ya salió y está circulando por todo Noruega.

Pero sí, esperemos que la versión en inglés salga el año proximo y también estoy interesada en publicar una versión en nahuatl, una lengua indígena de México y esperemos que en muchas otras lenguas y lo vamos a presentar vía Zoom, por supuesto, en un festival de novela gráfica en Francia y otras actividades porque en Francia hay mucha novela gráfica  periodística e histórica, pero volvamos, sólo para mencionar a Teen Vogue para la que he estado escribiendo los últimos años y es sorprendente, sabes, como yo muchas jovencitas adolescentes en los Estados Unidos leen revistas como Sassy o Seventeen y llega el momento en que dices, esto es basura, ya no quiero leer esto, pero es que nunca tenían ese tipo de artículos políticos que encuentras en Teen Vogue,  y recuerdo cuando salió mi primer artículo sobre desapariciones, fue el mismo día que la gala del Met, sabes, y pues todos esos artículos sobre la gala del Met, y sobre moda y junto a éstos, una historia mía sobre tres estudiantes de cine que habían sido secuestrados y desaparecidos.

Era el primer artículo que escribía para Teen Vogue y me pareció fascinante que ese artículo pudiera salir en ese medio y que siquiera estuvieran interesados en él y creo que es importante mencionar el caso de los tres estudiantes porque eran tres estudiantes que fueron secuestrados y el gobierno anunció que habían sido disueltos en ácido aun sin tener evidencia, salvo por una gota de sangre la cual no prueba que hayan sido disueltos en ácido, y pues vi cómo tantos medios dieron por verdad la declaración del gobierno y hubo pocas noticias sobre ellos y aun hoy nadie habla del caso y fue muy triste ver que después de Ayotzinapa, donde vimos que el gobierno había hecho declaraciones de que los estudiantes habían sido calcinados en un tiradero de basura y después se probó que eso no era verdad. Que la “verdad histórica” no era verdad histórica y ver que tan sólo unos pocos años después sucedió un caso parecido con pocos estudiantes y el gobierno, otra vez y los medios, repiten esas declaraciones y después el caso se olvida.

Así que esa es una de las historias que escribí para Teen Vogue pero creo que siempre estoy tratando de criticar lo que se publica en los medios porque otra historia con Don Benito como ya mencioné, es que dijeron que encontraron un hueso que pertenecía a su hijo pero resultó que sólo existía una posibilidad de que perteneciera a su hijo y no que había una alta probabilidad y cuando reviso las fechas en que los medios publicaron esto, todos dijeron, sabes, otro estudiante identificado, aunque no había ninguna evidencia.

Así que la novela gráfica también es una denuncia de todo este mal periodismo y muy descuidado que se ocupa estos casos y que hace eco de la voz del gobierno y no hace eco de la voz de las familias ni de las víctimas, que es lo que yo intento hacer.

J.P.: No lo intentas, lo estás haciendo y por eso estamos teniendo esta conversación, la serie de Noria La violencia toma lugar intenta centrarse en presentar interpretaciones más locales de cómo se da  la violencia, sabes, se requiere locación, se requiere especificidad, se requiere experiencia en campo para contar esta historias y tú eres un ejemplo de esto.

Te quiero preguntar si tienes un último punto que quieras compartir, aunque ya has terminado con un punto tan bonito, así es que tú dices…

A.S.: Seguro. Me gustaría decir que todo lo que he aprendido en estos años, lo que he aprendido de las familias y de los estudiantes y de todas las personas que me han abierto las puertas de sus hogares y pienso que, sabes, pienso que a veces el insomnio es común entre quienes todo el tiempo reporteamos esta violencia y yo definitivamente lo padezco, ese es uno de los peores efectos que ha tenido en mí a lo largo de los años, personalmente.

Pero a veces, cuando pienso, cuando no puedo dormir y pienso que sé dónde está mi familia y sólo pienso en esos difíciles y horribles momentos de estar cada noche de tu vida si te despiertas en medio de la noche y no sabes dónde está tu hijo, y pienso en algo que la gente siempre me dice, la gente que me conoce, creo que no se alcanza a percibir en esta entrevista, y es que soy una persona muy alegre y siempre estoy sonriendo y haciendo bromas y la gente me pregunta que cómo puedo hacerlo si trabajo con temas tan violentos y creo que es parte de mi naturaleza y también siento que es una responsabilidad, pues si siempre estoy pidiendo a la gente que comparta sus historias conmigo, siento que debo dar a algo a cambio que no sea nada más el trabajo que hago, pues por supuesto que doy algo con un libro y con los reportajes, etc. pero pienso que en un nivel humano, una de las cosas que intento dar es alegría y que sientan que alguien está ahí, que a alguien le importa y que alguien les escucha y hay momentos en que pudo hacerles sonreír porque no puedes estar llorando 24 horas al día, puedes llorar 23 horas al día pero hay momentos en que puede haber un poquito de alegría en la vida, así que eso es algo que siempre trato de dar a las familias y a toda la gente que entrevisto sobre estas tragedias horribles que tan frecuentemente suceden en México.

J.P.: Gracias por compartir esa alegría Andalusia, muchas gracias y gracias por tu tiempo, es un placer tenerte hoy aquí y ya no podemos esperar para ver tu documental y para ver este libro en inglés para hacerlo llegar a un público mucho más amplio y así seguir promoviendo el excelente trabajo que haces. Muchas gracias.

A.S.: Muchísimas gracias y si alguien tiene interés en adquirir el libro pueden ir directamente a la página de Penguin Random House y buscar Vivos se los llevaron también tendremos todos los links donde lo pueden conseguir en Indiebound, librerías Hudson, de lugares que no nos gustan como Walmart, Amazon, Target y Barnes y en Nuevo México lo pueden conseguir en casi todas las librerías, de hecho las librerías independientes en los Estados Unidos ya empiezan a tenerlo, esperamos que pronto esté disponible en inglés.

Pues muchas gracias por esta entrevista y si el público quiere seguir mi trabajo pueden hacerlo en Twitter e Instagram me encuentran como @andalalucha, la novela gráfica tiene cuentas en Facebook, Twitter e Instagram como Alive you took them.

Muchas gracias, Jayson por invitarme y tomarte el tiempo para conversar conmigo, tu trabajo siempre me ha inspirado así que ha sido un honor hablar hoy contigo.


Discover our “Violence Takes Places” Project

Discover the Mexico & Central America Program

Follow Us on Twitter